Cuando el papalote se suelta de tu mano

Instruye al niño en su carrera y cuando fuese viejo no se apartara de el Prov.22:6 es una promesa de la cual debemos de agarrarnos y proclamar la sobre nuestros papalotes que vuelas alto; en donde los vientos de la vida se los lleva y solo tenemos en nuestra mano el cordón por el cual sabemos que son nuestros hijos.   No sueltes ese cordón por mas fuerte que sea el viento, por mas dolor te cause apretar el cordón en tu mano…no lo sueltes. Aunque sientas que te levanta el viento por la fuerza contraria; encuentra el sostén que esta a tu alcance; esa hora de oración es la que da la fuerza y poder para traer el cordón y enrollar de nuevo  los principios y valores en la vida a tu hijo.  Por mas alto que vuele el papalote estando el cordón en tu mano al momento regresa a tu alcance.   La vida corre y crecen nuestros hijo,  y con ellos se quedan los sueños que les contamos y les enseñamos; con ellos llevan nuestra vida, las memorias de todo lo que hicimos.  Y  en los momentos mas de angustia sacan lo que traen dentro, el amor, la sabiduría,  y habilidades que aprendieron por que nos vieron vivir los principios y valores de nuestra familia y vida.  Si por algo el viento logra romper el cordón de tu mano, agárrate del que el viento le obedece y clama, grita a los cuatro vientos que tu voz alcance las dediciones tomadas que han cambiado la dirección y vida   de tus hijo.  No te canses pues el ser padre es serlo por el resto de una vida.  

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